Tener 30... ¿muy malo?

Recuerdo que cuando tenía 15 años pensaba en cómo deseaba que fuera mi futuro. Hice una tabla con las metas que tenía y la edad a la que pensaba lograrlas. A los 17 entré a la universidad y me parece que eso fue lo único que quedó acordé a la tabla, después de ello todo fue postergándose. Una de mis metas fue lo de vivir sola, lo hice hasta los 28 y según mis cálculos sería a los 22. Entonces no tenía preocupación ante el hecho de crecer, el miedo llegó con la edad. 

Cuando se cumplen los 30 años una ligera crisis se cuela junto con las velitas del pastel, el miedo al fracaso se torna constante y las metas que se tenían a los 15 se convierten en obsesiones a los 30. Tener una casa, comprar un mejor auto, formar una familia, un buen empleo, la empresa establecida, el crédito hipotecario, no tener deudas... Un sin fin de metas que se van acomodando en los cajones de la vida diaria y que terminan siendo la causa principal de las depresiones y problemas cardiacos a los que se enfrentan los de 40 años. Pero... ¿en dónde fue que nuestras metas e ilusiones de adolescentes se tornaron ansiedades de treintañeros? ¿Es la realidad tan dura como lo planteaba "Reality Bites"? ¿Qué no era ficción? 

Cosa curiosa, al llegar al supermercado una amiga se molesta porque la cajera le adolescente que empaca sus productos le ha dicho señora... ¡No estoy casada! me comenta irritada, pero a la chica de 15 años no le interesa si eres casada o no, ella ve tú edad, al de verdad, la que se acumula desde que naciste. Es que además de todo los miedos qué adquiere el adulto sumamos el miedo a crecer, a volverse señores o señoras, pretendemos incluso que seamos "joven" a los 35 años ¿No es fabuloso?.

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