jueves, 2 de abril de 2015

Las sombras de Gray

Confieso que lo intenté, intenté leer el libro varias veces, en su versión inglesa para llegar a la raíz de sus formas, traté de evitar el tono de Corín Tellado en las descripciones hispanas y me centré en lo que decía en inglés... no pude, no sólo me parece un libro lleno de sinonimos bobos y repetitivos, si no también falto de encanto.

Sin embargo ya llegó la película y como si fuera la mejor obra de nuestros tiempos la gente corre a verla. ¿Neto? Yo prefiero ver la Secretaria un par de veces más que ir a ver 50 shades, ¿No la ha visto? Bueno es con James Spader y Maggie Gyllenhaal y normalmente esta en la sección de arte.

Creo que lo que más me molesta sobre el libro, es que parezca que han descubierto que las mujeres necesitan una guía para vivir su sexualidad a píe puntillas. Ahora resulta que en México no sólo se requiere que niñas de 11 años tengan sexo (en entornos urbanos, no hablemos de los lugares en que rigen los usos y constumbres) si no que además hay que explicarles que sólo a través de la violencia física entenderán el placer, eso me molesta mucho, en especial en una sociedad en la que no se habla de sexo más que a modo de chisme, de historia chusca, de pornografía agresiva y en la que todo ser aprende en Internet.

Una sociedad en la cual está condenado masturbarse, en la cual las mujeres no aceptan que ven pornografía, en la cual las mujeres no se permiten a tener orgasmos, una película como esa me parece más que desafortunada, hiriente.

En serio ¿no tenemos derecho a vivir nuestra sexualidad? Tenemos que seguir instructivos. Hagamos ahora un instructivo sobre tener orgasmos solas es mas importante que esperar a que un compañero sexual nos indique cómo hacerlo.  Tóquense, chingao.

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