17.5 kilos

17.5 Kilos...  ése es el peso de mi pequeña de 5 años, es delgadita, de la altura promedio, ama el ballet, las Barbies y a su hermana mayor.

Cada vez que cargo a mi niña, en los últimos días, se me hace chiquito el corazón, porque mi mente vuela a la cama de un pequeño niño llamado Owen, que también tiene 5 años.

Sé que saben del caso, que lo han leído, sé también que posiblemente también derramen lágrimas al pensar en lo que una madre puede hacer a su hijo, del mismo modo que yo las derramé mientras besaba a mi nena dormida.

Puedo pensar en las siete nalgadas que mi hija mayor a recibido en su vida por ponerse en peligro a ella o su hermana; y sentirme muy culpable... y no quiero justificarme en lo absoluto, he pedido me perdonen y sepan que ni mami ni nadie más puede lastimarlos, en especial a la mayor (quien ya va a la Primaria) y que debe lidiar con niños que juegan "a la guerra" con ella sin avisarle hasta que recibe un golpe, llega a casa y sus papás exigen que se cuide a su hija.

Sabemos que el mundo no va a dejar de ser violento y que los niños son reflejos de lo que viven dentro y fuera de casa, pero no puedo evitar desear que ése pequeño mejore pronto y que su alma, pueda ser tan fuerte que le permita ser una buena persona mientras crezca en lugar de un humanos destrozado, tal cómo lo es su madre.

En todo caso, deseo que todo mejore, que no haya 200,000 desparecidos y que se vean tan mal las heridas de manifestantes como de policías. Nada justifica la violencia.

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