La "Selfie" de ti

Selfie no es otra cosa que la declaración personal que grita: “Yo, antes que todo el mundo”.


En últimas fechas se ha conversado mucho acerca de la toma de selfies en entornos que las llevan a ser políticamente incorrectas, socialmente incorrectas o culturalmente correctas, con quejas de muchos sectores.


Selfies bajo el letrero de Auswitch, tomadas por adolescentes (israelíes) levantaron polémica, no sólo mandaban besos de pescado a hacían el signo de paz invertido (eh-yo), mostrando cuán fácil es desdeñar en la adolescencia (esa etapa llena de gallardía, convicción e imprudencia) hasta los símbolos más dolorosos, claro que si la foto hubiera sido de otra nacionalidad, no sería Gaza la única vapuleada.


En el Guggenheim se pide que no se tomen fotos, todo mundo lo sabe, que en los museos no sólo por el cuidado de las piezas que sufren daños por lo flashes, si no también por derechos de las propias instituciones está prohibido tomarlas, salvo un permiso, sin embargo abundan las fotos de simpáticos turistas con obras de 300 años como “fondo”, lo mismo pasa en museos de las más altas tallas, en óperas, en teatros, en pirámides… los fondos si bien secundarios son trascendentales en el yoísmo máximo: “Yo y atras de mi Rubens”.


Entonces, en todo el maravilloso entorno mundial, no deberán faltar las imágenes con el fondo del mundo o el mundo de fondo… pero ¿por qué tantas en el auto?


¿Ha contado cuántas personas se limpian la nariz con los dedos en el auto? ¿Ha contado cuántas mujeres sacan todo el maquillaje en el mismo y con cuánto cuidado abren la boca mientras se delinean los ojos y manejan al mismo tiempo? ¿Cuántos más van tocando lo que pueden del acompañante en las noches de tráfico de la ciudad?

Muchos, muchos. TODOS. Y es que el auto es el mejor amigo del selfie… ése y la silla de la oficina en que pasa más de 10 horas sentado; nuestra mejor pose acompañada de  lentes oscuros, con atardeceres, con un flirt romántico o una lindo filtro para vernos bronceados o menos morenos, para que brillen los labios llenos de gloss pegajoso, o la blusa semi abierta, la mirada al ocaso… ah, qué bonito. Todos tomados desde la hermosa perspectiva del volante, en ángulo, desde el espejo, que no salga el cachete, el brazo de un gigante, mejor otro día que se me ven los granos, ¿está limpio su auto? ¡Qué importa!, si se ve re coqueta en ese vestidito, un galanazo en corbata, sus lentes de Poncharelo… cabŕon, que se vea que son RayBan, si no son del tianguis. Nos encanta, lo amamos; en el auto somos reyes-gobernadores-presidentes de las caras favoritas y la boca de pescado, paramos la trompa, respingamos la nariz, metemos los cachetes.. los otros cachetes. Poderosos empoderadores del espacio, de nuestros metros cuadrados de aire. ¿Ya vio que alguien está viendo que se toma fotos y hace caras? Sí, son los mirones: el resto del mundo.

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